miércoles, 12 de mayo de 2010

Seis equipos presentan avances de la investigación sobre quinua

PIEB



La producción sostenible de quinua merece una mirada tan amplia que va desde la microbiología, para aportar al proceso agrícola, hasta la administración de empresas, para apoyar a la comercialización del grano. Así de diferentes, y a la vez complementarios, son los resultados preliminares de los seis equipos de investigación de la convocatoria “Formulación de Propuestas para la Producción Sostenible de Quinua en los Departamentos de Oruro y Potosí”.
La producción sostenible de quinua fue estudiada y analizada en sus distintos aspectos por seis equipos de investigación en el marco de la convocatoria organizada por el Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB) con apoyo financiero de la Embajada de Dinamarca.
Los seis equipos trabajaron desde noviembre de 2009 hasta abril de 2010 en la primera fase de la convocatoria, que consistió en la investigación de la problemática concreta. El 10 de mayo, cada grupo presentó su avance de investigación en un coloquio en el que participaron autoridades gubernamentales, productores, representantes de la cooperación internacional e investigadores independientes.
El objetivo del encuentro fue compartir los resultados alcanzados durante la primera fase de ejecución de la convocatoria, recoger sugerencias y recomendaciones de los participantes, y abrir espacios de encuentro entre los investigadores y las instituciones interesadas en utilizar los resultados finales.
Beneficiado en seco El estudio dirigido por Carla Quiroga Ledezma, de la Universidad Privada Boliviana, se concentró en desarrollar un proceso de beneficiado en seco para variedades amargas de quinua, mediante la aplicación de un “lecho fluidizado de tipo surtidor”.
Los investigadores plantean que es posible reducir el proceso de cinco etapas que ya tiene la producción limpia (clasificación preliminar, escarificación, lavado, secado y envasado del grano) a tres (clasificación total, desaponificación en el reactor y envasado).
Los experimentos con el prototipo construido por el equipo fueron positivos: una reducción sustancial del consumo de agua, de energía eléctrica y de gas licuado, una saponina (membrana que recubre el grano de quinua y es amarga) no desechada en espejos de agua, y 15-30% de incremento de recuperación de esta sustancia para fabricación de derivados de múltiple uso industrial.
Después de procesar el grano en el reactor (donde la fricción los despoja de saponina), el contenido de proteína en la quinua se mantiene sin alterar su calidad alimenticia.
Biofertilizantes para la quinua En el estudio coordinado por Isabel Morales, “Producción in situ de biofertilizantes para el cultivo de quinua”, se logró realizar ensayos para saber qué sucede cuando se inocula el suelo con tres distintos microorganismos identificados.
La fertilización del suelo agrícola se hace con estiércol de camélido, pero éste está disponible en cantidades insuficientes para reponer los nutrientes y obtener rendimientos óptimos. Por eso el equipo trabajó en la búsqueda de microorganismos capaces de transformar nitrógeno atmosférico en nitrógeno asimilable para las plantas.
Las investigadoras lograron aislar microorganismos (azotobacter, azospirillum y cianobacterias) fijadores de nitrógeno, y cultivarlos en distintos medios para conocer su respuesta.
El estudio todavía debe hacer una caracterización climática de la región estudiada, realizar una identificación molecular de las muestras, ejecutar nuevos ensayos “in situ” y en macetas, analizar nuevas fuentes de carbono para las cepas, y elaborar la propuesta futura para llevar a otros niveles el estudio.
Potencial de abono orgánico El equipo coordinado por Edgar Ticona trabajó en la región de Lípez (Potosí), con el propósito de conocer “el potencial disponible de recursos hídricos y abonos orgánicos” para el cultivo intensivo de la quinua real en el municipio de Colcha K.
En las 22 comunidades visitadas, los investigadores pudieron determinar la cantidad de agua disponible, la cantidad de estiércol apilado y el avance de la frontera agrícola, a través de distintos métodos para cada caso.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que la producción de estiércol, a partir del ganado de los campesinos, es insuficiente para la zona. Ticona explica que si se incorporara al suelo por la técnica del boleo sólo alcanzaría para dos campañas agrícolas, por lo que es necesario que los productores comiencen a pensar en los abonos orgánicos en sus otras formas (té de estiércol, etcétera).
“Los agricultores de la región de Lípez –dice una de las conclusiones— requieren alternativas para tener una producción constante con mínimo riesgo y que sea sostenible, que contribuya efectivamente a la estabilidad económica y social de los habitantes del municipio de Colcha K”.
Impactos del cambio climático El impacto del cambio climático en las regiones productoras de quinua (provincia Ladislao Cabrera) fue evaluado por el equipo dirigido por Pedro Vallejos, cuyas conclusiones muestran que en las zonas con temperaturas más altas (mayor a 10ºC) se han incrementado de 6.650 kilómetros (1990 a 1998) a 6.850 (1998 a 2000).

En otras palabras unos 200 kilómetros cuadrados más de superficie están expuestos a altas temperaturas en los últimos diez años. Los investigadores también midieron la cantidad de precipitación y la evapotranspiración potencial de la región.
Un hallazgo interesante es que en cuatro años (2000 a 2004) la frontera agrícola se expandió de 546 hectáreas a 2.292, lo que significa más del 450% en coincidencia con el incremento de la demanda de quinua y la subida del precio.
Las proyecciones muestran que para el 2015 habría una superficie bajo actividad agrícola de 40 mil hectáreas, de las cuales 25 mil serían explotadas y 15 mil en descanso. Vallejos dice que, sin embargo, “el término de descanso no produce ningún efecto positivo” debido a que los suelos son abandonados a expensas de los fuertes vientos (250 a 300 kilómetros por día).
Los investigadores consideran que deben desarrollar sistemas de manejo sostenible de suelos, en los que el “descanso” signifique la reposición de cobertura vegetal.
Fertilidad de suelos La dinámica de la fertilidad de los suelos de la zona intersalar, productora de quinua, fue estudiada por el grupo dirigido por Vladimir Orsag Céspedes. Los investigadores caracterizaron los suelos, determinaron cuál es la extracción de nutrientes por la planta, estudiaron el manejo de la fertilidad y de los abonos orgánicos por parte de los productores.
El estudio mostró que el agua disponible en el suelo es escasa, y que el único nutriente disponible en el suelo es el nitrógeno. Además los investigadores detectaron que el estiércol es colocado por los productores en toda la capa de suelo, cuando lo mejor sería depositarlo específicamente en el espacio donde se colocará también la semilla.
Una de las conclusiones es que se debe trabajar en la conservación de la humedad del suelo, sistemas de labranza mínima, cultivos asociados y la eliminación del monocultivo que conduce al empobrecimiento de los suelos.
“Para lograr una producción sostenible del cultivo de quinua es necesario practicar una agricultura conservacionista”, dicen los investigadores, mediante la aplicación de tres principios básicos: rotación de cultivos, la cobertura permanente del suelo y la perturbación mínima del suelo.
La empresa comunitaria La fase de la comercialización de la quinua fue estudiada desde el aspecto de la construcción de una empresa comunitaria por el grupo dirigido por Javier Hurtado.
Los resultados de la investigación fueron mostrados por Gary Montaño, a partir de su trabajo con la Asociación de Productores del ayllu Quillacas (APROQUILLACAS).
Los investigadores caracterizaron la racionalidad de la empresa capitalista moderna y la racionalidad del hombre andino, con el propósito de abrir la posibilidad de crear una empresa comunitaria en beneficio del conjunto de agricultores, con identidad cultural y construida de abajo-arriba.
En este caso los investigadores proponen trasladar la filosofía o enfoques de vida del pensamiento andino a la construcción de una unidad económica de comercialización de la quinua.
La idea es buscar el beneficio colectivo de los socios, que por extensión llegará al ayllu; promover la propiedad colectiva e igualitaria del capital sobre el trabajo; contar con una administración profesional; imprimir una racionalidad entre la producción y la tierra; obtener beneficios a partir de los esfuerzos y recursos que se invierten; y trabajar sobre la base del saber de los campesinos combinando el conocimiento científico.
Los investigadores han identificado que pueden potenciarse, en la idea de una empresa comunitaria, los siguientes paradigmas: pacha industrial, pacha estructural, pacha informático, pacha transnacional y pacha económico.
Segunda fase Cada uno de los seis equipos de investigación ha ingresado a una segunda fase de trabajo, que implica diseñar una propuesta técnica para responder o dar solución a las problemáticas estudiadas.
La responsable del PIEB-PIA, Rita Gutiérrez, anunció que entre las futuras actividades se tiene previsto realizar un taller de actualización a fin de entregar herramientas teóricas a los investigadores para elaborar un proyecto a diseño final.
Entre las instituciones coauspiciadoras de la convocatoria están el Viceministerio de Ciencia y Tecnología, el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), la Prefectura de Oruro, la Prefectura de Potosí, la Asociación de Municipios de Oruro, la Asociación de Municipios de Potosí, la Universidad Técnica de Oruro (UTO), la Universidad Autónoma Tomás Frías, la Fundación Autapo y el Programa Fortalecimiento del Complejo Quinua en el Altiplano Sur.

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Quinua el Grano de Oro

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