lunes, 22 de abril de 2013

La quinua abre una puerta al futuro


Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza - 17/04/2013


    G. Jallasi/ABI
    La quinua se siembra en octubre y se cosecha en abril.
    La comunaria de Tarmaya, Andrea Alvarado Mamani, dirige la vista hacia un campo cultivado de quinua. El grano es un boom y lo es más ahora que se difunden profusamente sus propiedades nutricionales, su enorme contenido proteínico, capaz de sustituir con ventaja a la carne. 

    Y en momentos en que inclusive los astronautas de la NASA prefieren una galleta o una bebida a base de quinua o los europeos comienzan a preguntarse por las bondades de este cereal andino, cuando ya está disponible en las góndolas de los supermercados, Andrea Alvarado Mamani dice que la superficie sembrada de Tarmaya llega a 23 hectáreas y que la siembra se llevó a cabo en octubre de 2012, por lo cual la cosecha está prevista para este mes. Pero la demanda hizo que para este año esa área crezca hasta las 35 hectáreas.

    Se trata de un cultivo en franca expansión. La producción de quinua en Tarmaya está a cargo de 43 familias. Para sembrar esas 23 hectáreas se utilizaron 2,5 quintales de semilla. Andrea Alvarado y los otros comunnarios esperan cosechar hasta unos 400 quintales del valioso producto. 

    Pero no se vaya a creer que todo es fácil. No. Andrea Alvarado explicó que los cultivos están a merced de la granizada, de las heladas y de las plagas. Cuando hay amenaza de tormenta, los comunarios se movilizan no sólo para prender una fogata que desprende una gran columna de humo, que lleva a las nubes grises el mensaje de que no son bienvenidas en Tarmaya, sino también para lanzar petardos contra el enemigo. 

    Las heladas pueden producir importantes daños en la cosecha. 

    En Caracollo en Oruro, Rufino Huaranca cuenta que el año pasado sembró unas 50 hectáreas, pero una helada arruinó parte de la cosecha. Pese al contratiempo, espera obtener un rendimiento del 50 %.

    En cuanto a las plagas, hay que cuidar los cultivos de los gusanos y las polillas. 

    Luis Pacajes Fernández, comunario de Tarmaya, explica que los gusanos, que amenazaban con hacer tabla rasa los campos, fueron eliminados tras fumigar los cultivos con “pesticidas” naturales, orgánicos, como una efectiva mezcla de ajo, alfalfa, ají y locoto, entre otros productos. “Todo se muele”, agrega Pacajes. 

    En la comunidad Rodeo, en la provincia Ladislao Cabrera de Oruro, tienen otro método para combatir a las polillas que atacan la quinua. Don Migdonio Villca Calisaya señala que para combatirlas se utilizan señuelos de hormonas que atraen a los insectos machos que caen y mueren en un recipiente con agua. Las hormonas fueron proporcionadas por la fundación FAUTAPO. 

    Como el grano está en crecimiento, lo cual abre una esperanza de bienestar en una de las zonas más depauperadas del país, no sólo la Organización de Naciones Unidas ha declarado 2013 como el año internacional de este producto ancestral andino, con el auspicio del Gobierno, sino que se ha creado una Ruta de la Quinua, de alcance turístico, para visitar las comunidades donde se cultiva este preciado grano, ubicadas en La Paz, Oruro y Potosí, y la planta procesadora de la Asociación Nacional de Productores de Quinua (ANAPQUI), en Challapata.

    Quien recorra este nuevo periplo conocerá, al final, la realidad de los productores de quinua, como expresa el viceministro de Desarrollo Rural, Víctor Hugo Vásquez. 

    La planta de ANAPQUI

    En la localidad de Challapata se encuentran las plantas de la Asociación Nacional de Productores de Quinua (ANAPQUI).

    En esos centros productivos de ANAPQUI, se trabaja en tres turnos, las 24 horas del día, de lunes a sábado. 

    El vicepresidente de esa organización, Jaime Belén Copa, afirma que se dispone de la fuerza laboral de 20 mujeres y 18 hombres por turno, sin contar al personal administrativo y de otras áreas.

    ANAPQUI tiene 12 regionales que aglutinan a los comunarios que producen quinua. Para afiliarse, una comunidad por lo menos debe contar con 50 productores. Actualmente ANAPQUI tiene 2.300 afiliados.

    El proceso se inicia con la cosecha y el trillado en el campo. Posteriormente la quinua se almacena en los depósitos de cada regional de donde se vende a ANAPQUI, que la acopia en sus propios silos.

    ANAPQUI tiene cuatro silos y cada uno tiene una capacidad de 2.800 quintales. El tiempo máximo de almacenaje en ellos es de una semana. 

    La quinua que sale de los silos, explica la ingeniera Martha Vela, quien supervisa la producción, llega al proceso de escarificado o pelado, posteriormente al lavado, secado y clasificado, para terminar en la fase de empaque del producto. Se procesan 600 quintales al día. 

    La producción de ANAPQUI se exporta a Estados Unidos, Canadá, Francia, Japón y Chile, entre otros mercados. Cada cliente pide diferentes volúmenes, “no es igual para todos”, afirma Vela. 

    En cuanto al mercado nacional, sólo salen productos para el subsidio escolar. “No hay mucho mercado en Bolivia, tal vez suba por el contenido nutritivo del grano”, señala.

    En la planta, las trabajadoras cargan un contenedor para la exportación. Una obrera de la planta, Zenaida García, asegura que cada recipiente se llena con 800 bolsas de 25 libras cada una; para llenar un contenedor, se debe invertir todo un día.

    García trabaja en ANAPQUI desde hace cinco años. Sus labores son diferentes, pues carga la quinua, arma las cajas, los productos de subsidios, etc. Además de prestar servicios en la planta, también forma parte de una regional, lo que implica que además tiene cultivos de quinua. Su turno comienza a las 6:00 y termina a las 14:00.

    El Contrabando

    Belén Copa afirma que una parte de la producción se va al mercado negro y sale de contrabando hacia el Perú. Hay personas y empresasde ese vecino país que llegan a la feria de fin de semana de Challapata, donde compran la quinua, afirma el ejecutivo de ANAPQUI. 

    Estas personas tienen contactos y además ofrecen un precio relativamente superior. Incluso se trasladan hasta las mismas comunidades, explica.

    Una vez que la quinua es entregada a ANAPQUI, el pago demora unas dos semanas. A veces los productores precisan dinero al instante, por lo cual muchas veces prefieren vender la quinua a las empresas y personas que la solicitan.

    “El problema es grave”, afirma Belén Copa. En 2012, los técnicos estimaron que en los campos de cultivo había unas 10.000 toneladas de quinua. Pero, tras la cosecha, a las plantas sólo ingresó el 60 % de ese volumen, lo que significa que un 40 % tuvo otro destino. El contrabando no es nuevo, dice, y agrega que ha solicitado ayuda a las autoridades gubernamentales, pero lo que se puede hacer no es mucho. 

    la Certificación

    El Programa de Producción de Quinua Natural (PROQUINAT) es el brazo técnico de ANAPQUI. Su director, el ingeniero Mamerto Chila, cuenta que tienen bajo su responsabilidad cuestiones técnicas como la conservación y sostenibilidad del suelo o la producción orgánica.

    En cuanto al suelo, éste se conserva mediante la reposición de abono y con periodos de descanso. Permanentemente se organizan cursos y talleres, en los cuales se explica a los comunarios que deben “dejar la tierra para sus nietos”.

    En cuanto a la producción orgánica, es importante “dejar barreras vivas en los sembradíos de quinua”, afirma. Las plantas que se utilizan como barreras frente a las plagas son la shupo thola, la muña muña, la violeta y la naka thola. Se debe conservar la biodiversidad en el campo de cultivo y no es recomendable desyerbar, sostiene Chila.

    Otro de los requerimientos para obtener la certificación es la crianza de camélidos. El cultivo de quinua debe ir acompañado con la crianza de animales, para obtener abono o guano orgánico. “La llama y la quinua no son de ahora, sino son milenarias”, asegura Chila. 

    Migdonio Villca Calisaya, de la comunidad Rodeo, en la provincia Ladislao Cabrera de Oruro, dice que producen quinua orgánica que cumple con estas exigencias. La producción de Rodeo se acopia en Punquiri, a 30 minutos de la comunidad, desde donde se transporta hasta la planta de ANAPQUI. 

    Pablo Concepción Cayo, agrónomo de profesión, es el responsable en PROQUINAT de proporcionar información sobre los cultivos a Boli Cert, organización que confiere las certificaciones de producción orgánica para la Unión Europea y EEUU. 

    Según Concepción Cayo, los pasos para obtener la certificación comienzan con la actualización de las parcelas que se hace anualmente. Esta fase inicial consiste en registrar el número de parcelas cultivadas, así como las que descansan. Se elabora un historial de producción por regional y luego se hace una inspección interna que determina el volumen que se espera cosechar. Finalmente, se hace un diagnóstico de la producción que se proporciona a la certificadora.

    No todos los comunarios están afiliados a ANAPQUI. Éste es el caso del Ayllu Quillacas, a 15 kilómetros de Challapata. Ángel Poma, mallku menor del Ayllu Quillacas, afirma que en su comunidad siembran de manera individual. En ese ayllu son más de 1.000 personas las que se dedican al cultivo del grano, quienes tienen unas 50 hectáreas. Poma afirma que en su Ayllu son capaces de producir hasta 100 toneladas anuales; el cereal se vende en la feria de Challapata.

    La industrialización

    El ex mallku mayor de la Marka Salinas, Gilmar Barrientos Ignacio, reside en Salinas de Garci Mendoza, llamada la capital de la quinua real orgánica. Barrientos explica que la quinua de Salinas se vende tanto a ANAPQUI como en la feria de Challapata. El precio depende de los intermediarios, quienes pagan entre 500 a 750 bolivianos por quintal, asegura.

    Los productores de Salinas están agrupados en la Asociación de productores de quinua Salinas (APQUISA), que se organizó hace cuatro años. 

    Barrientos sueña con la segunda fase de la producción de quinua, que consistirá en la industrialización. 

    Se puede hacer galletas, leche de quinua chocolatada, etc., afirma Barrientos. Por ahora son proyectos ambiciosos, dice, pero tiene la esperanza de que éstos se harán realidad en el futuro. 

El destino de la producción de ANAPQUI está en Estados Unidos, Canadá, Francia, Japón, Chile, etc. Cada cliente tiene diferentes pedidos, no es igual para todos ...
 
 La FAO resalta La iniciativa

El representante en Bolivia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), Crispín Moreira, destaca la caravana por la Ruta de la Quinua y asegura que permite impulsar la quinua como una estrategia en contra del hambre.

“Es un placer enorme para la FAO, que está presente en 193 países, compartir los saberes, conocimientos e iniciativas muy concretas que existen en Bolivia. La quinua es un sustento productivo que nos permite tener la posibilidad de un país con seguridad y soberanía alimentaria”, afirma.

El representante internacional participó, entre el 8 y 10 de abril, en la primera jornada de la caravana que partió desde la plaza Murillo, en La Paz, y llegó hasta la provincia Aroma. Luego prosiguió por otras comunidades hasta llegar al Salar de Uyuni. Moreira acompañó a autoridades estatales.

El representante de la FAO, al igual que los funcionarios nacionales, resalta la importancia de la quinua para la salud humana y agrega que “los países necesitan políticas públicas para enfrentar el problema del hambre; nosotros, el Estado Plurinacional de Bolivia y los campesinos estamos ofreciendo para todo el mundo una posibilidad de salud y el Ministro de Salud ya ha destacado las cualidades nutricionales de la quinua”.
 
En la provincia Aroma, en la comunidad Tarmaya, tras las palabras de las autoridades del Gobierno, el representante de la Asociación de Productores Agropecuarios Tarmaya (APATAR), Benedicto Ramos, aprovechó la oportunidad para informar que se precisa más maquinaria para la industrialización de los productos.

“Aunque no es sólo eso; nos sentimos felices por esta iniciativa (la caravana), pero quisiéramos, con el apoyo de las autoridades, exportar pero necesitamos más maquinarias, tecnificar la producción, en todo caso; por ejemplo, contar con una trilladora y todos los implementos necesitamos; ojala nos apoye el hermano Víctor Hugo Vásquez”, señala Ramos (Sarah Martínez).
 

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Quinua el Grano de Oro

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