lunes, 28 de julio de 2014

“Tal vez vendamos quinua a otros planetas”

Cuando el agrónomo Antonio Gandarillas PhD, entre 1983 y 1987, estudiaba en Wisconsin, Estados Unidos, en aquel país no se sabía mucho de la quinua, pero ahora, cada vez que retorna, observa que hay grupos de científicos que estudian el grano andino.
En realidad, la quinua ha ingresado en un ámbito mundial, ya que también se hacen investigaciones similares en China, India y Australia, entre otros, afirma.
"Otros países van a invertir más que nosotros, lamentablemente no sólo en la producción, sino en la tecnología”, añade Gandarillas, que es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia y gerente general de la Fundación para la Promoción e Investigación de Productos Andinos (PROINPA).
Familia pionera
Antonio Gandarillas recibió la influencia de su padre, el también agrónomo Humberto Gandarillas Santa Cruz, quien en los años 60 del siglo pasado comenzó a indagar acerca de las variedades del grano de oro.
En las décadas de los 60 y 70, la quinua era considerada como un "cultivo olvidado”, que se producía a nivel local en las comunidades rurales del altiplano, a las cuales la familia Gandarillas ingresaba, cuando viajaba entre Cochabamba y La Paz.
Cada vez que Humberto Gandarillas veía una parcela interesante detenía su vehículo y tomaba muestras. En esa labor, sus tres hijos le servían como "obreros”, pues recogían el material orgánico, con el cual formaban herbarios.
Como en esa época no había GPS, para retornar a las comunidades ubicaban como referencia piedras y cerros de la región. "Los viajes eran muy largos, teníamos que dormir en Patacamaya, a veces en Oruro”.
"Nosotros éramos los primeros en probar la quinua”, sostiene el investigador al recordar que las esposas de los agrónomos, como su madre, experimentaban con los granos, por ejemplo para hacer pan.
El plato favorito de Humberto Gandarillas era la pisara que su esposa Antuca preparaba con arvejas y zanahoria picada; asimismo, disfrutaba de las empanadas y rollos de queso hechos con mezclas de harinas de quinua, recuerda el descendiente de los esposos Gandarillas Antezana.
Variedades dulces
Los primeros trabajos sobre la quinua datan de los años 60, recuerda el investigador, quien explica que éstos se abocaron a determinar cuántas variedades había, con las cuales se formaron los primeros bancos de germoplasma. Todo aquello se hizo junto al Ministerio de Agricultura, USAID y FAO, entre otras organizaciones.
Incluso, en los 70, hubo una ley para que el pan obligatoriamente llevase un 10% de quinua, rememora Gandarillas, quien añade que también se invirtió para seleccionar variedades dulces.
"La quinua tiene saponina, que es un glucósido que produce un sabor amargo, por lo que hay que lavarla”, explica.
La importancia de las variedades dulces radica en que se pueden "colocar directamente en la olla” en los hogares, y se puede reducir el costo de producción y el uso de agua, con lo cual se deja de generar basura y espuma, en el caso de las plantas de beneficiado.
Las variedades de grano dulce que ahora se consumen, en su mayoría, fueron obtenidas en la década de los 70, sostiene Gandarillas, quien afirma que entonces se identificaron las dificultades para un cultivo masivo de estas variedades, como el grano demasiado chico o la baja productividad.
Humberto Gandarillas estaba convencido de que los agrónomos chipayas y aymaras fueron los primeros en domesticar las variedades de quinua que ahora consumimos. "Mi padre era un admirador porque estaba convencido de que los investigadores aymaras de esa época remota tenían la capacidad de desarrollar la quinua como lo hacemos ahora. (Ellos) ya seleccionaron las variedades grandes, más fáciles para la cocción; mi padre era admirador de sus colegas investigadores de miles de años atrás”, sostiene el especialista.
Cuando su padre cumplía estas actividades vivía y trabajaba en la Estación Experimental de Patacamaya, que era un centro mundial de investigación de quinua.
Según Gandarillas, ahora se cuenta con un banco de 3.000 variedades de quinua, pero todavía hay mucho por hacer. Por ello, junto con la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, impulsa el premio Humberto Gandarillas Santa Cruz, que tiene como objetivo impulsar el desarrollo de nuevos investigadores de la quinua.
Para Gandarillas hay varias áreas en las que se puede investigar, como ser la tecnología que ayudaría no sólo a reducir los costos de los productores, sino también a elevar el rendimiento de los cultivos. En la actualidad en el país se obtienen 500 kilos de grano por hectárea, y en Perú, 2.000, aunque no se trata de quinua orgánica, aclara el investigador.
temas para investigar
Asimismo, se deben estudiar las plagas que reducen los rendimientos en los cultivos, las que son responsables de la pérdida de un 30% de rendimiento. Otro tema importante es la sostenibilidad de la producción, que es determinante para reponer los nutrientes del suelo, lo cual está relacionado con la crianza de camélidos y el cultivo de otras plantas.
También se puede investigar en el campo de la economía, pues es necesario entender las tendencias del mercado mundial, sobre todo en cuanto a demanda de productos.
"Habría que preguntarse si el mercado mundial demanda quinua con más proteina, o con mejor almidón para hacer pastas”, dice el agrónomo.
Además es necesario evaluar la posibilidad de ingresar en el mercado constituido por las personas que tienen alergia al gluten, pues la quinua no lo contiene.

Con relación a la postcosecha y el valor agregado se pueden desarrollar formas más eficientes de mezclar quinua con chocolate, diseñar procesos para quitar la saponina en seco e identificar posibles usos que se pueden dar a ésta, como fabricación de detergentes, insecticidas e incluso alimento balanceado para animales.
Gandarillas ve con buenos ojos el desarrollo de la gastronomía, que también es un campo importante de investigación. "Yo creo que las clases medias y altas van a consumir más; en todo restaurante del país la gente la consume, en eso el Gobierno hace un buen trabajo porque la promociona”, resalta.
"Ahora hay que hacer más negocios, no queremos que los pobres siempre sean pobres”. Actualmente, Bolivia es el país que más exporta y el que más ingresos recibe, por lo que también debe ser el país que más invierte y así no perder el liderazgo que posee.
Para ello, los bancos de germoplasma son muy importantes porque implican una perspectiva de muy largo plazo, ya que "no se sabe que va a pasar”. Incluso éstos deberían formar parte de la estrategia de seguridad alimentaria de cada país, de acuerdo con el agrónomo.
"Es difícil imaginar que pasará en los próximos 200 años; esperemos que los bolivianos sean más ricos que ahora y que puedan consumir y vender más quinua”, comentó.
"Tal vez vendamos quinua a otros planetas”, afirma el especialista.

Mi padre era un admirador, pues estaba convencido de que los investigadores aymaras de esa época remota tenían la capacidad de desarrollar la quinua como lo hacemos ahora. (Ellos) ya seleccionaron variedades grandes.

Premio Humberto Gandarillas Santa Cruz
El premio es promovido por el académico Antonio Gandarillas y la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia.
El reconocimiento tiene el objetivo de motivar a egresados universitarios para que investiguen la quinua. "El propósito es desarrollar una nueva generación de investigadores”, dice su impulsor.
Las investigaciones pueden corresponder a diferentes ámbitos como el agrícola, la industria, la producción, el valor agregado, la gastronomía, etcétera.
Según la convocatoria difundida por la Academia Nacional de Ciencias de Bolivia, pueden participar trabajos de tesis defendidos en 2012, 2013 y 2014.
Los interesados en participar deben enviar sus propuestas hasta el 15 de septiembre del este año y los resultados serán publicados una semana después en la web de la academia (aciencias.org.bo).
Como motivación para los participantes se ha incluido la entrega de un estímulo económico, pues el primer lugar obtendrá 600 dólares; el segundo, 400, y el tercero, 200.
Quienes tengan interés en esta convocatoria pueden solicitar información al email secretaria@aciencias.org.bo.

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