viernes, 27 de junio de 2014

Challapata concentra el 80% del comercio de quinua

Aproximadamente 80 por ciento de la quinua producida en el país se comercializa en el mercado de Challapata, según datos de la Asociación Nacional de Productores de Quinua (Anapqui).

El vicepresidente de Anapqui, Epifanio Muraña, explicó que sus datos se basan en el hecho de que Anapqui tiene 2.080 familias productoras afiliadas, que representan a cerca del 20 por ciento de los productores que hay en el país y producen similar porcentaje de superficie cultivada de quinua.

No existen estadísticas por tratarse de un espacio informal que se rige únicamente por las leyes del libre mercado pues los precios se definen por la oferta y la demanda, que varían según la temporada.

Muraña afirma que es un mercado inestable y fluctuante porque el producto abunda entre los meses de marzo a mayo, que es época de cosecha, y escasea entre agosto y octubre, ya que los productores “guardan” la quinua hasta estar seguros de su próxima cosecha.

En cuanto al precio, consideró que Challapata no lo define, pero sirve como un parámetro a nivel nacional. Para el caso de la exportación, quienes lo definen son los importadores. Detalló que, actualmente, el quintal de quinua en Challapata cuesta entre 1.700 y 1.750 bolivianos, en tanto que Anapqui compra el producto en unos 1.850 bolivianos el quintal.

El tesorero de la Cámara Boliviana de Exportadores de Quinua y Productos Orgánicos (Cabolqui), Gonzalo Requena, coincidió en que eso no significa que ese mercado pueda definir el precio internacional pues eso depende de la competencia afuera, que en este caso es la quinua de Perú.

En Challapata se vende tanto la quinua real como la dulce y es también el lugar desde donde el producto sale ilegalmente hacia Perú, según Muraña. La diferencia entre ambas es que la quinua real es orgánica, es decir que se produce bajo normas nacionales e internacionales y según Requena “se trata de un tema de calidad” porque esas normas suponen ciertas restricciones como la prohibición de usar cierto tipo de pesticidas o de abonos y otras.

En cuanto al acopio, Anapqui cuenta con acopiadores que trasladan el producto a las dos plantas procesadoras construidas precisamente en Challapata.

En tanto que los productores independientes acuden al mercado de Challapata, que funciona sábados y domingos a lo largo de dos a tres cuadras, donde confluyen tanto compradores directos como intermediarios. “Tienen su organización, pero ellos venden al mejor postor”, señaló Muraña.

El movimiento comercial en Challapata es tan intenso que desde fines de 2013, la Fundación Autapo implementó un sistema de mensajería móvil para difundir semanalmente los precios de la quinua en ese mercado. El servicio ayuda a los productores a estar actualizados y a no dejarse sorprender con los intermediarios o acopiadores que llegan hasta las comunidades a ofrecer precios por debajo del de Challapata, señala una nota publicada en febrero pasado en Red Tic Bolivia.

APUNTES

El vicepresidente de Anapqui, Epifanio Muraña, afirma que no hay estadísticas sobre el mercado interno, pero se calcula que consume 20 por ciento de la producción y que el resto se exporta.

La quinua se comercializa en Challapata desde hace unos 30 años o más y surgió porque los productores optaron por prescindir del intermediario.

Al primer trimestre de 2014, se exportó quinua por un valor de 44,9 millones de dólares, con lo que duplicó el valor de sus ventas con respecto al mismo periodo de 2013.

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